No somos de la calle
El sabado que pasado estuvimos (la banda y yo) tocando por la noche en el centro de la ciudad en un evento organizado para llevarles comida, cobijas y un poco de diversión a los indigentes y a los chavos que viven en las calles.
No había escenario, tocamos al nivel del piso y teníamos a los chavos muy cerca de nosotros. Antes de empezar se acercaban a saludarnos, se paseaban entre los instrumentos y se ponían a cantar y aplaudir frente a los micrófonos apagados ante la ovación de sus compas. Durante el tiempo que duró el tokín se les veía muy contentos cantando, gritando y bailando a ritmo de ska y reaggae con una emoción muy particular.
Mientras, yo no podía dejar de pensar en lo que implica vivir así. Vivir en la calle y sin el cobijo de un hogar, siendo permanentemente rechazado y señalado por las demás personas. Estando ahí veía como la gente los miraba con esa mezcla de extrañeza, de lástima, de miedo y asco.
Yo, debo confesarlo, vivo en una cómoda realidad clasemediera como casi todos. No puedo decir que tengo la vida resuelta todavía, tengo que trabajar y esforzarme para tener qué llevarme a la boca pero gracias a Dios, ni yo ni mi familia hemos tenido que preocuparnos porque ese dia no había nada que comer. En tiempos de crisis, frijolitos y tortillas nunca nos han faltado.
Pero estos chavos no tienen ni siquiera un lugar qué reclamar como propio, un techo que los proteja del frio ni una mesa con tres comidas seguritas al dia. No tienen nada.
No se que me resulta más inconcebible, si la vida de Paris Hilton que se pasea por el mundo cargandose un reloj que vale lo que cuesta alimentar a todo chiapas o la vida de estos desprotegidos que prefieren llenarse el cerebro de tonzol para hacer menos dolorosa su realidad antes que comer.
Por andar filosofando sobre la vida y la desigualdad o habrá sido por el frío quizá, mis dedos se confundieron y toqué un acorde de Fa donde debía haber ido un mi menor. Los chavos de la calle estaban bailando reaggae con los ojos cerrados y las manos levantadas, había una pareja bailando románticamente y un chavito mugroso estaba llorando abrazado de uno de los organizadores. A nadie le importo que hubiera metido un acorde por otro.
Cuando terminamos de tocar, mientras guardaba mi teclado miré hacia atras del escenario
. Del lado derecho había un display con una lona impresa que decía Música con un proposito
, debajo de esta estaban apiladas unas cien cobijas que iban a ser repartidas. Del otro lado, había una manta muy grande pintada a mano con un mensaje que me exprimió el corazón: No somos de la calle.
me gusta mucho esta vision que tienes, me llamo kunti, y muchas veces he filosofado como tu acerca de esta injusticia de la vida, que patetica es y no hay nadie que pueda cambiarlo. realmente no creo q exista un dios q nos proteja, si no ya le hubiera quitado la nmitad de sus chingaderas materiales a paris hilton y a muchos como ella para por lo menos salvar de la desnutricion y el chemo a los hijos de nadie, que como tu dices no tienen ni el calor del hogar. gracias por preocuparte tambien por la gente desdichada, y por hacer ese tipo de eventos para darles un dia feliz, una cobija para protegerse. gracias
“no somos de la calle”… toda la razón. Me alegro de haber estudiando la secundaria en pública (EST 105), ahí fui donde me di cuenta que muchos de mis amigos apenas y podían comprar sus útiles escolares. Antes de eso tenía la tonta idea de que todos vivían en la misma condición de uno, sin preocuparse qué comer y qué vestir. Pero nel… ahí aprendí a valorar muchas cosas pero sobre todo a respetar. Chido el post, es como un recordatorio.
*Inicia mi debraye
Por otro lado, Condenada Paris Hilton, en otra vida se la va pelar. En serio que nadie se salva!, no sólo vivimos una vez, sino varias, es como un proceso - casi de evolución espiritual - (lo leí por ahí)
*Fin de mi debraye.
muy conmovedor, mi querido Sosa.
siempre es bueno regalar una sonrisa de la forma más desinteresada posible, esas siempre se quedan guardadas en el corazón.
ahora, acerca de lo de paris… no sé porqué tanto odio o sea lo que sea… ella podría tenerlo todo en el mundo, pero creen que sea feliz?
a veces creo que la verdadera felicidad está en ser suficientemente humilde como para no tener nada por lo cual preocuparse de andar cuidando como a la vida misma, sino simplemente tener lo indispensable.
claro que en una sociedad capitalista, ésta idea es terriblemente romántica…
Lo que creo es que debemos dejar de preocuparnos por las Paris Hilton y OCUPARNOS de los que apenas sobreviven a nuestro alrededor (las calles, el campo, la colonia). El capitalismo no triunfará mientras a los clasemedieros nos siga exprimiendo el corazón ver cosas como las que compartiste en tu post.
No les regalaste una sonrisa,les regalaste fiesta,que es la sonrisa comunal.Los hiciste sentirse unidos,no marginados.Bueno,tu y tu banda.Felicidades.
Sosa
En un tiempo estuve con los “chavos banda” en donde yo crecí mi adolescencia, el barrio de Santa Fe, arriba de tacubaya en México DF.
Recuerdo que les impartía talleres de Serigrafía y murales.
Nunca he visto en la interaccieon con jóvenes, tantas ganas de trabajar y hacer algo por su comunidad. Imprimían playeras y las vendían en Coyoacán, el Centro, etc.
Organizaban Galerías en las colonias con sus murales, invitaban a los chavos de Neza a participar en una pared de Santa Fe, etc. etc.
Pero… resulta que el gobierno capitalino regido por el PRI de ese tiempo se robó todo el presupuesto para el siguiente semestre, así que ya no teníamos materiales para trabajar.
“Boteamos”, pedíamos a las grandes instituciones, nos dieron algo, pero poco a poco ya no tuvimos más dinero, los talleres de serigrafía se cayeron por las carencias, las pinturas para los murales se acabaron y decenas de jóvenes volvieron al “chemo”, al “activo”, a los solventes baratos y así se cerró toda una buena generación de potenciales artistas.
Al gobierno sólo le interesa darle a los jóvenes una aspirina para el cancer.
Existen infinidad de muchachos en la calle, que de otra forma podían haber hecho algo en la vida.
Lo más triste es que es una realidad en todos los rincones de este mundo.
Parece que los gobiernos esperan a que se maten entre ellos, que se intoxiquen hasta morir o terminen muertos de hipotermia en una alcantarilla.
Chidas reflexiones trajo este post. Ciertamente entre más grande es una ciudad, los chavos de estas caracteristicas se multiplican, asi como se multiplica la indiferencia de las personas que pasan a lado de ellos tratandolos como espectros venidos del infierno. Sin embargo, me da gusto ver que todavia hay personas que se detienen a pensar y más importante dan un espacio de su vida para contribuir a la felicidad y bienestar de estas personas tan necesitadas, y no tanto de benefactores materiales, eso es claro, sino de cariño y de un trato justo y digno. Algo que hay que practicar mas a menudo.
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