Después de años, volvemos a encontrarnos tu y yo.
A ti te han pasado muchas cosas, a mí casi nada, ja. Pero a pesar de que somos otros, recuerdo tus palabras, la fuerza de tu mirada. Siempre me causaste una profunda ternura. ¿Yo? ¿Qué demonios te atrae de mí? Lo ignoro. Pero ahí está otra vez el sentimiento, la frase, la caricia en los nudillos.
Ellos dicen (vuelven a decir): “Ustedes deben estar juntos”.
¿Sí? ¿De modo que a eso se resume todo? A un deber…
Si llegaste a conocerme, si llegaste a entender los misteriosos laberintos de mi corazón sabes lo que sigue.
Aún queda en mí suficiente rebeldía para decir no.
No a ese destino que parece estar marcado. Ese destino que nos tiene reservados el uno al otro.
El de unir nuestros caminos porque debemos seguir la flecha, la línea amarilla.
No lo haré.
Se oirá muy trillado pero… No eres tú, soy yo.
Quisiera que entendieras, siempre despertarás ternura en mí, pero me niego a ser un títere. Tu tampoco, estoy segura. Siempre admiré tu valor.
Te conozco. Sé que comprenderás que entonces ya no podemos ser ni amigos.
Me duele en el alma tener que decirle adiós a todo eso, a lo que pudimos ser y no seremos.
Me duele despedirme de tí. Pero es el camino que elegí.
Sé (siempre fuiste) valiente. Tu destino está en tus manos.
Escrito por MarthaX en: Febrero 24, 2007 02:18 AM | TrackBacklindo poema.. detalla cada instante que de un momento de mi existencia……
Posted by: mar en: Marzo 31, 2007 04:13 PM