La mano es más que una mano.
La mano crea, destruye y recrea,
señala, oculta y se extiende.
La mano presiona, suelta y cacha.
suena, silencia y musicaliza.
Esta mano esclaviza y libera,
recoge y tira, delinea y borra,
mueve y detiene, enjuga y extrae,
muy rara vez está quieta.
La mano tiene el poder de convertirse
en puño apasionado, anárquico, rebelde
Y sin embargo, pacifica, hermana,
une a otras manos pese a las amenazas.
La mano busca, encuentra, calienta
y necesita ser enfriada.
Ella rasguña, pellizca, golpea.
Y consuela, conforta, acaricia.
La mano se balancea en el aire,
y el viento se cuela entre ella.
Agua, arena, cabellos, lentejas
resbalan y la abandonan.
Por sobre todas las cosas
la mano percibe, siente.
Sí. La mano se siente muy sola.