Mis Valientes
Noviembre 25, 2004 | Lágrimas y Risas
“¡Los valientes no asesinan!” dijo el 14 de Marzo de 1867 el político liberal Guillermo Prieto.
Los que asesinan son los cobardes, los que no levantarán un dedo para cambiar las injusticias, los que no se enfrentarán al poderoso, los que sólo en el anonimato encuentran la fuerza para destruir aquello que creen viola “sus derechos”. En la novela post-apocalíptica de Malevil, retratan cómo una masa uniforme de cobardes, linchan a un malvado, ante la mirada horrorizada de los valientes que se enfrentaron antes a él, que sufrieron las consecuencias de esa rebelión, y que ahora ven, sin participar, como se materializa esa rebelión de la peor forma: el asesinato.
La noche de antier no hubo valientes. O quizás los hubo, pero fue mayor la cobardía, que terminó por ahogarlos…
Como ya es sabido, la noche del martes fueron asesinados dos policías y herido uno más en una localidad del Estado de México. Fueron confundidos con secuestradores, robachicos… Todo porque estaban en actitud sospechosa afuera de una escuela. En realidad eran agentes de la Agencia Federal de Investigaciones, realizando una operación encubierta contra la distribución de droga al menudeo. A alguien (se rumora que los mismos traficantes) se le ocurrió acusarlos a gritos…Y la turba se fue contra ellos.
No me es posible imaginar el horror que debieron experimentar. Primero, la sorpresa, luego, la incredulidad. Tratar de razonar, aclarando identidades. La incredulidad se convierte en miedo, al no poder defenderse, al ver que gente aparentemente pacífica comenzaba a rodearlos, a insultarlos, a jalonearlos… Trato de imaginar los gritos, los golpes, la tensión. Ver como personas a las que les dio las buenas tardes hacía un par de horas, ahora lanzan patadas, desgarran su ropa, pisan sus dedos… Y los refuerzos que no llegan…
Y el terror de los que estaban atestiguando todo eso, que querían pararlo y no podían… Un río de gente que arrebató a los dos hombres, que se perdieron bajo una lluvia de golpes y se hundieron en las profundidades de la maldad humana. ¿Cuantos fueron los asesinos materiales? ¿10? ¿25? ¿Cuantos fueron los cómplices? ¿200? ¿500?…
¿Qué pasaba por la cabeza de los hombres que les prendieron fuego a esos cuerpos inertes? ¿Alegarían locura temporal?
Detesto la violencia. Es casi terror a sufrirla, a padecerla, a ejercerla. Representa el sótano del alma: su parte más oscura e impredecible. Por eso evito al máximo los espectáculos en masa, donde una persona encerrada en sí misma, se siente libre de sacar todo lo que lleva por dentro de repente… Lo mismo puede ser una chica persignada que usará minifalda y top, que un adolescente armado con espuma para “celebrar” el día del Grito. Y los grupitos de hombres, algunos alcoholizados, que no le “sacan” a unos buenos chin*adazos. Las navajas escondidas, los revólveres cargados… Una persona, decente y tranquila, que de repente se siente libre de rociar con espuma, de pellizcar una nalga, de dar una “barrida” descarada, de romper una chamarra, de robar un bolso, de lanzar un cohete hacia un grupo de ancianos, de encajar una navaja, de disparar a quemarropa, de romperle los dientes a un desconocido…
Luego, nada pasa. En este país no pasa nada. Si tienes dinero o influencias, o sabes aplicar la presión en el punto adecuado, el deformado brazo de la ley no te alcanzará…
Tengo miedo por mi amigo Miguel, agente de la AFI. Por su esposa, Diana… Pero tengo miedo de todos nosotros. O de verdad, ¿Puedo decir con absoluta seguridad que no me dejaré arrastrar por la espiral de violencia que se traga a México, poco a poco, bocado a bocado?
Quiero pensar que sí… Que haré un esfuerzo sobrehumano para combatir la violencia en cualquiera de sus formas. Quiero ser valiente. Ojalá tu también quieras…
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Completamente lamentables los acontecimientos. Dicen que hay varios detenidos ya pero… en verdad encontrarán y sentenciaran a culpables o nuevamente caerán los inocentes para tapar el hoyo??