La Novia
Agosto 27, 2004 | Historias de amor y desamor
Rosa tenía 15 años cuando se casó con Juan. Habían sido novios por varios meses, así que no le sorprendió que él la pidiera en matrimonio. Aceptó gustosa, pues lo quería mucho.
Como en ese tiempo (1945) aún se tenían secuelas de la Guerra Cristera, no se pudieron casar en un templo. Recibieron la bendición en una casona cerca de la casa del novio. Rosa había asistido con su familia, y su papá era compadre de su futuro suegro. Cuando salieron de la ceremonia, tomaron el camino de terracería hacia la casa de Juan. Su suegra iba montada en un burro y ella iba caminando a un lado de éste, azuzándolo con una varita. A lo lejos oyó que alguien le preguntaba a otro“¿Y donde dices que va la novia?” “Por allá, - dijo el último - arreando el burro, Jajaja!”
“¿La novia?” pensó Rosa, “Sabe…” y se encogió de hombros.
La familia de Juan ofreció un banquete sencillo: arroz, chile, algo de carne, mezcal. Al caer la tarde, el papá de Rosa le anunció a su señora: “Ánda mujer, arrejunta a tus hijos porque ya nos vamos”.
Rosa se levantó de su silla y comenzó a buscar algo debajo de las camas y entre las sillas. Andrés, su suegro, entrecerró sus ojos azules y extrañado le preguntó “¿Qué anda buscando ahijada?” Aunque en realidad no lo era pero así era la costumbre. Ella respondió “Ando buscando mi sombrero, padrino, porque dice mi papá que ya nos vamos…”
El suegro sonrió enternecido y, presuroso, se encaminó donde el compadre.
- “Oiga compadrito, hable, hable por favor con la ahijada Rosita…”
- “¿Y eso porqué, o qué?
- “Es que anda buscando su sombrero, que porque usted les dijo que ya se van”.
Bruno movió la cabeza, contrariado. Fue hacia Rosita, que seguía entretenida en buscar su sombrero (de esos de palma que alguna vez usaron las novias, las solteras, las casadas). Le preguntó que hacía y ésta le respondió con la misma candidez:
- “Ando buscando el sombrero. ¿No dijo usted que ya nos vamos?”
- “No m’ija, usted no se va con nosotros. Usted se queda aquí, con su esposo. ¿No ve que ya se casó? Ya es una señora casada. Usted aquí va a vivir, y la familia de su esposo será ahora su familia”.
- “¿Qué? ¿Qué dice mi papacito? Que me voy a quedar aquí para siempre?”
- “Si m’ija. Se quedará con su señor y tendrá su propia familia…”
Rosa rompió a llorar… :´(
Amaba a Juan, pero no tenía idea de lo que era el matrimonio. Una foto de esos días, nos los muestra serios, meditabundos…

Al año ya tenía una niñita que la llenaría de satisfacciones. Luego vinieron otros, muchos bebés. Algunos murieron, pero los que sobrevivieron se conviritieron en seres buenos, dicharacheros, luchones, pero todos, buenos hijos.
Rosa y Juan, a pesar de las penurias, se amaron tanto!! Vieron su familia crecer, algunos de sus hijos se casaron, emigraron, pero siempre volvían. Ella era su madre.
Los años pasaron. Comenzó a sentirse mal. Un cáncer mal diagnosticado nos la arrebató en pocos meses el martes de Semana Santa del año 2000. Juan, a pesar del dolor y la ausencia, sigue recordando su sentido del humor y evocando su recuerdo, en forma de sobrero de palma.
Yo también la extraño mucho. Ella era mi abuela… :´)
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Casualmente antes de leer tu post, estaba leyendo un articulo que habla de las mujeres de 30 años en nuestros dias… !!vaya contraste¡¡, ahora las mujeres ya tienen el poder de decidir que hacer con sus vidas, y eso me alegra, aunque por otro lado tambien creo que es algo duro para las mujeres el tener que convivir con ideas del siglo pasado en el presente, me refiero a que aun el grueso de la poblacion no esta preparada para ver como, por ejemplo, una mujer independiente decide en algun momento de su vida ser madre soltera, o mantener una relacion sin compromiso con quien se le de la gana. Y que me dicen de las mujeres con pareja estable que ganan más que ellos… Total que ya sea en tiempos pasados o tiempos presentes, las mujeres tienen, por alguna u otra razon, una vida complicada.