Ella
Octubre 25, 2004 | Historias de amor y desamor
La noche del sábado invita al relajo, al ruido, a las risas, al baile. La noche del sábado fui con mis amigos al antro. Después de una hora de escuchar regular, mala y peor música, el ambiente francamente invitaba a los bostezos. Mis amigos me recriminaban mi “carita de aburrimiento” y yo no hacía esfuerzos por cambiarla. Puesto que no bebo, el refresco es mi única salida. Pero éste tenía demasiado hielo y mi garganta estaba irritada por la ligera lluvia de la tarde anterior. Nubes de humo me envolvían y todo mundo parecía tener un buen motivo para charlar. Yo odio quedar a la mitad de dos mesas unidas a la fuerza. Detesto quedar a la mitad de dos bandos, demasiado lejos del centro de cualquiera de ellos, demasiado sorda para seguir el hilo de la conversación y ver como ríen, ya unos, ya otros, de alguna divertida ocurrencia, de repetir hasta el cansancio ¿Qué? ¿Qué dijeron?.
Fue entonces cuando los ví: una pareja en la pista justo frente a mi mesa. Ella bailaba de espaldas. Él sonreía extasiado. Mi ciudad es muy pequeñita y casi todos nos conocemos. Ella es muy conocida, a él no lo reconocí. Él llevaba jeans tipo cargo y una playera roja. Tenía las puntas de los cabellos paradas y decoloradas. Un incipiente bigote aparecía en su cara, señas de que era muy joven. Sonreía y murmuraba palabras al oído de ella. Entonces fue cuando la ví con más claridad: llevaba medias de red y una minifalda negra. El cabello suelto, castaño claro y largos pendientes. La cara no se le veía bien (como ya dije, bailaba de espaldas hacia mí), pero sí se distinguía que usaba mucho maquillaje. Parece que no se sentía muy a gusto de responder las preguntas de él. La comprendo. También cuando yo salgo a bailar, me cae gordo que me pregunten cosas. Sólo es un baile. Jamás salgo a ligar… Pero yo no soy la protagonista de esta historia. Son ellos.
Ella llevaba unos delicados huaraches de tacón altíisimo. Me sorprende que pueda bailar tan ¿sexy?. Jajaja! He dicho hasta el cansancio que eso no se me da. Ni bailar. Jejeje! Bueno, llevaba una blusita de gasa negra y un profundo escote. No era la imagen de la elegancia, pero… bueno, él probablemente se sentía con suerte de que una diosa como ella hubiera aceptado bailar con él.
Mientras me encontraba tijereando con singular gusto ( pa’que nos hacemos tarugos, muchas mujeres somos así ), salió una canción que me encanta: El ritual (dono drum) de Mijangos, superprendida para bailar (o en su defecto hacer como que bailas, por eso me gusta la música electrónica :P ). Al parecer a ella también le gustaba, ya que comenzó a balancearse cadenciosamente hasta quedar en cuclillas. En lo que yo me levantaba de la silla para unirme a algunos amigos que ya estaban en la pista, me admiré del valor de ella: esa falda debe haber dado todo un espectáculo!! :P
Mientras desquitaba en la pista la hora y media que duré sentada aburriéndome como ostra, observé a las demás parejas: cada quien por su lado, incluso aquellas que obviaban un noviazgo. Sólo una que otra eran cómplices del ritmo. Ahh! Sueño con cumplir ese requisito algún día. En fin. Ellos bailaban cerca de nosotros. Él no salía del mismo paso, ella despliega los mejores… Me olvidé de ellos por un rato. El ritmo me lleva, tengo frío en los dedos (también me lleve huaraches de tacón), prometo que no volverá a suceder. Una de mis primas se va a bailar al centro de la bolita, y todos celebramos, chiflamos, gritamos. Somos bien relajientos! :) Se me ha quitado el sueño, no bostezaré durante un par de horas más. Valió la pena la desvelada!
Luego, de reojo, veo que ellos se alejan de la pista, presurosos. Ella se sienta en la mesa con sus amigas, a él lo pierdo de vista, quizá se fue a la barra o estará por ahí, buscando a otra bailarina. Me pregunto porqué han durado tan poco bailando. ¿Se cansaron? ¿La música ya no es buena? ¿A ella le disgustaron las preguntas?…
O… simple y sencillamente, él se habrá dado cuenta (al fin) que ella hasta hace unos años se llamaba José?
Nunca lo sabré.
La música me envuelve…
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y ahora es cuando te lamentas que esto no sea un fotolog