Un poco de Fe
Septiembre 06, 2005 | Gnognerie absolute
Mi coneja se enfermó la semana pasada. Bueno, en realidad ya tiene más tiempo enferma. A principios de año le salió una infección en un ojo que con muchos cuidados fue curada. Pero hace dos semanas, reapareció. Además, del mismo lado le salieron horribles escamas negras en una de las orejas. Como el veterinario me había advertido que, siendo albina era muy probable que desarrollara cáncer, me preparé para llevarla el fin de semana pasado a que la sacrificaran. :’(
Eso me provocó un conflicto terrible. Realmente se sentía mal la coneja? A pesar de tener más de 8 años de vida, yo la veía comer normal, se aseaba y corría como siempre (era dificilísimo atraparla luego de dejarla corretear un rato en el jardín). Me puse a pensar si el dolor era lo suficientemente fuerte como para mermar su calidad de vida. Si estaba en mis manos decidir si ese sábado húmedo y cálido iba a ser el último para ella…
Con todo el dolor de mi corazoncito negro, la saqué por última vez de la jaula. Me miraba con sus ojos acuosos, rojizos, como diciendo “No tengo idea de lo que piensas”. La puse en una bolsa enorme (aunque pese menos de 3 kilos) y nos llevaron al veterinario.
Cuando llegué, le expliqué con frases rápidas mis temores y pedí me diera una opinión sincera, ya que si bien no quería que sufriera, quería intentar curarla otra vez. Yo soy defensora de todo tipo de vida. Frecuentemente hay peleas con mi hermana porque no mato a las arañas o las palomillas nocturnas. De lo único que no tengo compasión son de las cucarachas y los mosquitos… pero bueno, esa es otra historia. Regresando al consultorio, el doctor recordó a “la paciente” y me guió a la sala de exploración. Puso a la cone sobre la mesa y esta se resbalaba (recuerdan a Tambor en Bambi? snif, casi casi). Yo comencé a tragar saliva y a ver cortinas de agua… Y el doctor sólo dijo: Ahh, ya sé, ya sé lo que tiene!!
Y yo, casi desesperada: ¿Qué? ¿QUÉ?
Era sarna.
Jejeje, yo no conocía esa enfermedad. En alguno de mis libros de primaria, en las medidas de higiene, venía el dibujo de un niño greñudo, de sudadera verde y pantalón azul marino, rascándose la cabeza, de la que salían estrellitas, o algo así. Abajo tenía el título: S A R N A.
El doctor me explicó que la infección del ojo se había recorrido un poco y que por eso ya no sangraba por el ojo, sino por la nariz. Y que la otra enfermedad era muy común en los conejos (en ambas orejas), así que no me preocupara, había que combatir ambas infecciones, pero la cone estaba en buenas condicones generales de salud. Le recetó un jabón especial, me dio las indicaciones de como aplicarlo, la inyectó y quedé de ir los próximos 4 días.
Mi hermano me estaba esperando afuera del consultorio. Creyó que iba a regresar hecha un mar de lágrimas y un cadáver. Y regresábamos, yo con una sonrisota y ella con los mismos ojos acuosos de no-sé-lo-que-piensas. Desde entonces, yo hago malabares para tener tiempo de lavarle en la mañana y en la noche, y en las tardes, cruzo Sanfe como loca para que le apliquen el medicamento (yo soy la única que tiene la seguridad para agarrarla, pero no para inyectarla) y regreso a casa a comer con la misma rapidez de un adolecente que ha metido unos DoritosNachos de contrabando a clase. :) Sé que si supiera conducir otra sería la historia de estos días, pero… ¿qué hacerle? Mañana es el último día. :)

Algunos me han dicho que son demasiadas molestias por algo tan viejo. Que me sale más barato comprarme uno nuevo (a propósito que estoy ahorrando para un viaje ;) ). Pero yo no quiero algo nuevo. Quiero a mi coneja con todo y su ojo enfermo… Es parte de mí, de mi vida, de mi historia. Nada de eso tiene precio.
Así que… Hoy no tuve que decidir sobre la vida de nadie… A menos, que se me atraviese una cuca. Ahí sí, como dije, no respondo…
- ya hay seis comentarios
- Deja el tuyo




… el titulo esta ni mandado a hacer, de verdad, enhorabuena y saludos a la coneja, las mascotas son punto y aparte.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra