Cursos, maromas y Rechazos
Diciembre 12, 2004 | Gnognerie absolute
He regresado de mi curso para promotores culturales con las pilas bien puestas. Algunos le llamarían Cocowash pero no me importa: estoy decidida a ser un sujeto activo. Yo, que me vanagloreo vanaglorio ( espero lo esté diciendo correctamente nop, pero ya está corregido) de ser una persona apasionada, intensa, realmente no hago gran cosa. No me comprometo seriamente con nada: ni con mi trabajo, con mis amigos, con los libros, con el blog, con la cultura… Con nada. Y creo que ya es hora de dejar de vivir a medias, de ser mediocre. Con esto no quiero decir que de ahora en adelante me voy a deschongar y de repente voy a ser arroz de todos los moles, sino que aquello que haga llevará el 100% de mi atención, y llevaré las cosas hasta el final. Cosa nada fácil para personas como yo, rolleras e indecisas, que a todo le sacan la vuelta y se van por la tangente. Pero ya es hora de ponerle remedio a eso, no creen? :)
No los voy a aburrir con detalles sobre lo que trató el curso. Confío en que los demás vean los resultados poco a poco (con hechos más que con dichos). Ahora sólo me gustaría comentarles dos cosas: entre los muchos ejercicios y dinámicas que el instructor Carlos de la Mora (en este lugar acaba de dar un curso) puso al grupo fueron las siguientes:
- MAROMAS. Hicimos un círculo y nos tiramos en el pasto (verde, verdísimo). Rodamos unos sobre otros (eramos como 30, desde adolescentes hasta adultos maduros) y nos divertimos de lo lindo. Todavía entre carcajadas y llenos de pasto, el instructor nos decía que quienes de nosotros todavía nos damos la oportundidad de jugar como niños y casi todos pusieron cara de Hacía mucho. Yo solo sonreí: justamente ese día en la mañana me había tirado en ese mismo pasto y había vuelto a intentar algo que nunca he hecho: una maroma (marometa). Ustedes no están para saberlo, pero yo no recuerdo jamás haber podido hacer una maroma decente. Siempre me voy de lado, si es que consigo aventar las piernas lo sufientemente fuerte. Me da un terror de romperme el cuello, o lastimarme. No estoy tan pasada de peso como para no poder realizarla, pero… esta vez tampoco pude. :( Bueno, ya lo volveré a intentar un día de estos… :P El punto es: a mis 26, sigo divirtiéndome como enana. ;)
- RECHAZO. Otro ejercicio fue sobre recordar algún rechazo (o evento doloroso) que hubiéramos tenido en nuestra infancia y platicarlo a un compañero. Me tocó realizarlo con una maestra que ya conocía de vista y en lo personal (desde antes) me caía superbien. Bueno, el evento fue el siguiente: recuerdo que debo haber tenido unos ocho años. Me veo jugando con Eli, una amiguita de primaria. Estamos jugando al elástico (juego donde un resorte o elástico se pone en los tobillos de dos niñas y una tercera brinca en medio y lo teje y hace formas con él). El astabandera nos sirve para detener un lado, mis tobillos sirven para sostener el otro y Eli brinca y hace dobleces con el elástico. Jugamos muy agusto cuando de repente… llega otra amiga (A.), le habla y las dos se van… Y me dejan ahí llorando, con el elástico paralelo en los tobillos y llamándolas, preguntándoles que porqué Eli la prefiere a A., y no a mí. Sí, amiguitos, por alguna razón, siempre había sido (soy) rechazada: en un grupito de tres, las otras dos eran las mejores amigas y yo… bueno, yo les caía bien y toda la cosa, pero el evento que relato es sólo uno de muchos. Por razones que desconozco, no logro (o lograba) hacer que las personas permanezcan conmigo… Que me prefieran a mí… Quizá soy demasiado diferente a ellas. Posiblemente también yo hacía mi parte para alejarlos, para no dejarme conocer. La verdad es que superficialmente soy bastante X (no en valde el nombre esta bitácora), pero cuando la gente me conoce un poco más, descubre que no lo soy tanto. Ahora, hoy, me siento muy, muy cerca de cinco personas. Ellos son mis mejores amigos (junto con mi familia, of course). Los respeto, los quiero y estaría dispuesta a rifármela por ellos. Y sé (estoy segura) que ellos harían lo mismo por mí. No es chido eso??.
Aún suelo ser rechazada. Aún me duele ver que prefieran lo superficial de mí (y se alejen) que lo profunda que puedo llegar a ser. Por eso a veces, rechazo antes de que lo hagan conmigo… Soy humana… que quieren?? :$ Quizá algún día pueda superar eso. Pero ahí voy… paso a pasito. Ahora la pregunta no es ¿Porqué me dejan? sino ¿Porqué permanecen? ¿Porqué siguen aquí?.
Algunas personas no podemos vivir sin agregar melodrama a la vida… :$
- ya hay nueve comentarios
- Deja el tuyo
- no hay referencias a este post




Muchas veces resulta dificil identificarse con un derteminado grupo de gentes, por muy reducido que este sea y a la vez.. uno se encierra en un caparazon, como un mecanismo de autodefensa para no permitir que la gente te conozca como realmente eres.