Mi version del 2 de Julio
Julio 28, 2004 | Con Dinero baila el perro
El día de las últimas elecciones federales (año 2000) está marcado en mi memoria como uno de esos paraderos en las carreteras, en los cuales uno se detiene, donde uno hace una pausa para ver que es lo que ha dejado atras y si va en buen camino.
Ese día me levanté temprano. Desayuné en familia, comentando los acontecimientos históricos que estábamos viviendo. Yo, más que nadie, estaba llena de emoción: sería la primera vez que votaba.
Aprox. 10:30 a.m. fui con mi papaíto piernas largas a la escuela que está cerca de mi casa, donde estaba la casilla. En realidad, había dos casillas: una para los apellidos de la A-LL (creo) y otra para la M-Z. Había largas filas en ambas. Me formé en la segunda. Conforme me acercaba a la casilla en sí, no dejaba de preguntarme si estaría haciendo lo correcto: si los candidatos que había elegido serían lo más adecuado para mi país. Bien, llego con los integrantes de la mesa, doy mis apellidos y mi flamante nueva credencial, consultan la lista y me entregan las papeletas. Me pongo tras las cortinas y reviso varias veces la boleta con una sola idea: ¡Voy a votar!¡Voy a votar!. El crayón negro que utilizaré para marcar una opción tiene la punta demasiado chata y me pregunto cuantos votos habrán emitido ya… Bien, comienzo a trazar unas líneas nerviosas, cuidado no salirme de los límites (cosa que anularía mi voto). Respiro hondo (después de echarle una última mirada a mis boletas), las doblo y salgo. Las introduje nerviosamente en las cajas receptoras, esperando que su transparencia no delatara mis preferencias. Salí.
Arreglé mi maleta porque esa tarde de domingo tenía que estar en San Luis Potosí, pues me esperaba uno de esos empleos temporales que en los primeros días de tu vida laboral pondrás en tu currículum, pero que con el paso del tiempo eliminarás sin remordimientos y con alivio. Ah, cómo recuerdo la sensación de estar viviendo un momento definitivo!! Corriendo para alcanzar el autobús (que veía ya estacionado a la lejanía) no me fijé que la banqueta había acabado y aterricé con toda mi humanidad en el suelo… Me levanté como un resorte, sin hacer caso de los comentarios preocupados de un señor en bicicleta que se había detenido a auxiliarme. “No me rompí ningún hueso, no se preocupe, gracias, gracias, sí, gracias”, me sacudí el polvo de mis adoloridas rodillas y apreté el paso pese al dolor con una sola idea en mi cabeza: ¡NADIE ME VIO, NADIE ME VIO! Por favor Dios, que nadie me halla visto!!. :{
Gracias a Dios alcancé el autobús. Me acomodo adolorida en el sillón y me hundo en mis pensamientos. Llego a SLP, me bajo del autobús y noto con alarma que siento mucho mayor dolor, pero la prisa apremia y tomo inmediatamente un taxi que me llevará a la oficina donde ya me esperaban: formaba yo parte del grupo de capturistas del PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares) del IFE: iba yo a ser hilo conductor del destino.
JAJAJA! Que dramática me ví! ;) No, pues nada, que desde varias horas antes del inicio formal del cierre de las casillas (programado para las 6:00 p.m.) estuvimos en ese lugar. La mayoría de mis compañeros eran además condicípulos de la escuela, por lo que no tuvimos problemas para acoplarnos como equipo (ya habíamos tenido sesiones previas de capacitación). A las 6:45 comenzaron a llegar las primeras personas integrantes de las casillas, unas emocionadas, otras aburridas. Me entregaron mi primer (ASH! SE ME ACABA DE IR LA PALABRA) boleta definitiva? con los resultados de una casilla y comienzo a computar: tantos votos para el PRI, tantos para el PAN, tantos para el PRD, tantos para los partidos pequeños (esos después que demostrarán ser tan transas como sus hermanos mayores), tantos votos anulados. Los reviso varias veces antes de presionar la tecla que concentrará el resultado en otro aparatito en esa habitación: ahí recibirá dos nuevos escritinios de personas capacitadas para ello. Una vez dado el visto bueno, los envían por red al IFE, para que comience ese juego llamado DEMOCRACIA.
Son cerca de las 9 de la noche, el cansancio comienza a hacer mella en nosotros (llegan y llegan más actas) cuando se hace un anuncio, unos alcanzamos a correr a la oficina de al lado: el Presidente Zedillo apareció en la TV y hace el anuncio de que el PREP (o sea yo y personas como yo) presenta como claro ganador a Vicente Fox como presidente electo. Algunos están contentos, otros estamos incrédulos, pero en definitiva: todos estamos plenamente concientes de que hoy, estos momentos, son históricos, y nosotros formamos parte de eso…
A las 4:00 am ya no hay más boletas, escasamente llegan una o dos, algunos comemos pizza fría, otros más nos entretenemos en checar vía internet que los datos que computamos sean realmente los que aparecen ahí (efectivamente: seleccionamos estado, distrito… hasta llegar a la casilla No. tal, y comparar los datos que enviamos con los que aparecen publicados, todas las veces que intentamos descubrir alguna anomalía, nos quedamos con nuestra mala leche. A las 5:30 aprox., ya no aguanto el dolor de rodillas y voy al tocador. Casi me voy de espaldas: en lugar de rodillas tengo dos ENORMES MANCHAS MORADAS que me hacen pensar que más que moretones, son heridas de guerra, jajaja! XD
A las 7:00 aprox. nos envían a casa, prometiéndonos un cheque que a uno como estudiante suena a sinónimo de independencia (al menos por un par de semanas) :P
Lo demás es historia… Una historia que inició con esperanza y júbilo, historia que se está viendo resumida a esto: cada semana nos sorprende con alguna tontería nueva: una de las últimas, Martha y la subasta de sus vestidos ACTUALIZACIÓN (03/09/2005).
No se si reir o llorar. De nada valieron mis moretones…
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Wowww, tanto te emocionaba votar?? Tal vez eso sentí yo la primera vez, pero cuando vas viendo lo que es la política, para lo q vale el voto, buu ni ganas te vuelven a dar.