Al despertar, sentí dolor. Abrí los ojos y traté de sobreponerme a la impresión: el machete ensangrentado seguía en mi mano.
Quiero decir, en la mano que me quedaba.
UPDATE (6:35 pm) En comentarios Danniel menciona La Paradoja del Cumpleaños que establece que si hay 23 personas reunidas hay una probablidad del 50.7% de que al menos dos personas de ellas cumplan años el mismo día. Yo ya la conocía, por aquello de ser 22 personas + 1 (tenía obsesión por el número 22). Veamos si por aquí pasan al menos 23 personas hoy y una de ellas también celebra su cumpleaños. ¿Va? :)
UPDATE II: (6:56 pm) Jeje, había olvidado que El problema real de la paradoja del cumpleaños consiste en preguntar si el cumpleaños de cualquiera de las 23 personas coincide con el cumpleaños de alguna de las otras personas. ¿Es un poco tarde para pedirles que dejen la fecha de su cumpleaños? Espero que no ;-)
Aja-jáaaa! Este blog no se puede quedar fuera de la fiebre del mundial!!!
Si bien yo no soy era muy futbolera y suelo solía aburrirme durante los partidos sí recuerdo dos partidos especialmente. En el mundial de Estados Unidos 94 lloré (como 3/4 de la población) cuando Bulgaria “nos” eliminó en tiros penales. En el mundial pasado (Corea-Japón), cuando se jugó contra Italia, recuerdo que nos organizamos mi prima, la Mayavilla y yo para hacer botanitas y armamos muy buen ambiente en nuestro depa jejeje!
En este mundial no me he aburrido: cada medio tiempo (45’) de los partidos que he visto se me ha hecho agua y eso me extraña porque incluso en los que mencioné arriba me salí a ratos porque tengo (leve) el síndrome de déficit de atención, juar! Pero en estos sí me gana la emoción y se me pasa rapidito el tiempo.
A minutos de que terminó el partido México-Portugal (2-1 favor Portugal) me digo que fue uno de los partidos más malos que he visto de la selección. Jeje, pero aún así, tengo fe en que Argentina/Holanda no nos goleará tanto y se hará un papel decoroso… :P

¡ V A M O S M É X I C O !
Más de la Blogger selección
(Haga su tarjeta de la selección por acá) ;)
Siempre he oscilado entre las opuestas forma de ser de mis padres, tratando de elegir hacia cual lado de la balanza me inclinaré.
Mi madre es de caracter sencillo, humilde. De esas mujeres que sienten que al rebajarse, son alabadas. Ella es todo corazón, sentimiento, calor y perdón. Tiene una fe inquebrantable y está orgullosa de lo que ha logrado (con su familia).
Mi padre es hiperactivo, inquieto, muy culto pero travieso, goza haciendo mil bromas. Es consciente de su propia genialidad y por ello muchos lo tachan de cremoso :P . Pero es una persona honesta, recta y honorable, y bastante terco a la hora de mostrar cualquier tipo de debilidad (que no sea demostar amor por su familia).
Por eso cuando nos dijo anoche el título de este post, nos quedamos de una pieza…
No sé si lo hizo porque se conmovió por que estábamos todos reunidos, porque recientemente tuvo que ser operado o porque no le gustó la playera que le compré.. jejeje
Pero así lo dijo: “Yo no soy un superhéroe… Por favor perdónenme!”
Y toooodos: hermanos, hermanas y mamá, sorprendidísimos por tal declaración pero con el ojo de Remy. :’)
Ya no recuerdo bien que dijeron, creo que alguien respondió algo gracioso tratando de quitarle solemnidad al asunto… Luego siguieron las bromas (mi hermana se apoda a sí misma Mayavilla :P). Pero jamás, jamás olvidaré la mirada de mi padre hacia nosotros…
Siento que el mérito de un padre admirado por su hijo no está en ser un superhéroe para él.
El mérito es descubrir que tu padre no es un superhéroe y admirarlo por admitirlo.
Les digo, que siento que los planetas se están alineando… :)
Ya es hora de que estuviera en cama pero la verdad no tengo nadita de sueño. Supongo que voy a echar mano de una fantasía que acostumbro invocar para relajarme y poder dormir. :P
En ella se mezcla una canción, un pedazo de comercial y un sueño-jamás-soñado…
Hace años pasaban un comercial de turismo en Tampico, creo, no recuerdo bien. Sólo recuerdo la costa del golfo: era la vista desde un ¿avión? ¿parapente? en línea recta. Se veían las olas, la arena amarillita. Yo imagino que vuelo, el viento cálido me desordena los cabellos, llevo los nudillos adoloridos por llevar bien sujetas las correas del parapente pero no me importa. ¡Estoy volando!
Es que, como ya aburro con el tema, nunca he soñado que vuelo, por eso, mi fantasía se trata de eso… Vuelo sobre el mar.
La canción es de Enrique Muñoz, un joven cantautor (trovador) defeño (creo) con una historia de superación y optimismo realmente inspirador (seguro seguiré posteando acerca de él y les cuento más detalles). Bueno la rolita en cuestión se llama “Volar en el mar” (cóoomo no!). Es sólo guitarra y voz ¿cómo decirlo? casi sin cantar, sino declamando… ¡Ah, muy hermoso! Aquí un fragmento:
Nunca estuve tan cerca del cielo aunque parecía que estaba en el mar
con tanta humedad
con tu aliento de brisa marina
y de voz celestial
[…]
Nunca estuve tan cerca del cielo
nunca estuve tanto tiempo en el mar
nunca me aferré tanto a un deseo
que domina y devora mis noches de paz.
Es como nadar en el cielo.
Es como volar en el mar.
Ajá, puede llegar a parecer una canción muy sensual sin embargo yo la relaciono con mar+arena+parapente+viento+nudillos jejeje soy medio rara… Pero ni tanto: duermo (como muchísima gente) con mi fantasía favorita en la mente. ;-)
Gracias, Enrique, porque a pesar de mi edad, me diste una canción de cuna… :)
De ahora y de siempre, ha existido lucha de egos. Por demostrar que yo soy mejor que tú o que puedo llegar a serlo.
La blogósfera ha venido a acentuar esa necesidad que tenemos todos de demostrar (lo) que somos a través de la popularidad y las alabanzas que despertemos entre nuestros similares. Es cuando surgen los blogstars y los bloglosers.
Al principio Blogstar no tenía una connotación negativa según afirma Sosa y estoy de acuerdo con él. Ahora el término se ha degradado tanto que creo no es necesario explicarlo.
Y a pesar de todas las acusaciones mutuas que abundan por ahí, en mi reducida experiencia bloggeril, sólo conozco a uno. Si lo conoces, no tiene caso dar su link, si no lo conoces, mejor para ti: te libro de él. Todos los demás hemos tenido, tenemos o tendremos actitudes blogstariles. Sólo que algunos no son lo suficientemente honestos para reconocerlo ;)
Pero ya saben que aquí puras netas. Digo yo estuve a punto de abandonar el blog porque nadie comentaba, estuve a un tris de que el berrinche me impidiera conocer a gente increibilísima. En contrapartida, todavía me siento “rara” cuando alguien comenta que le gusta lo que escribo. Mi educación me tiene incapacitada para manejar los halagos (y los insultos) de manera madura y sana.
Esto no trata sólo de las cosas que escribo y su crítica. También de mis fotos. Ahora que cualquiera tiene una cámara digital, cualquiera es Un Fotógrafo (así como cualquiera es Un Escritor). En Flickr, el sitio donde publico mis fotos favoritas, estoy detectando un montón de pretenciosos, que cree que porque tiene una buena cámara o instantes de lucidez o suerte, son los grandes artistas. Y eso me produce cierta ansiedad. Mi cámara no da para mucho y no sé nada de fotografía. Por eso sólo califico a las fotos como “bonitas, creativas, coloridas, poéticas”. ¿Con qué cara decir: El encuadre es perfecto, Buen trabajo con el manejo de luces, Sin HDR te hubiera quedado mejor? Juar juar Bueno, de que los hay, los hay. Por eso mismo no las pongo a competir con otras fotos, no temo a la crítica pero siento que aún no es tiempo.
Es que (ahora) trato de tomar esto como un juego serio: no como piezas de “arte” sino de “artesanía”. Escribo y muestro las fotos que me gustan, que me llenan, porque me surge esa necesidad. Como decía mi profe de teatro: Lo hago porque no puedo dejar de hacerlo.
No puedo tomar una actitud de solemnidad, diciendo que del blog podría salir un libro o hacer una exposición con mis fotitos chuecas y desenfocadas. Pero eso no quiere decir que no pueda llegar a mejorar lo que hago. Lo he comprendido al fin. Y una forma de hacerlo es mostrar y promover la crítica entre eso que siento que merece trascender. El primer paso que di fue participar por 1a. vez en un concurso de microrelatos. Dieciséis horas después de enviar mi participación, le di otra checadita nada más por no dejar: era bazofia. Jejeje obvio, no gané, pero el paso ya estaba dado. Ahora andaré a la caza de similares eventos.
Otra forma es documentarme, leer más libros, de muchos tipos, leer libros de fotografía, de ajedrez, de moda del siglo pasado, a los clásicos. Definitivamente tengo que alejarme de la tv.
Y obvio, dejar de sentirme culpable por publicar boberías. Al final de cuentas, para eso están siendo usados la mayoría de los blogs. ¿Quién soy yo para oponerme? Jeje!
En fin, todo eso era para comentarles que estoy poniéndome un nuevo reto. De aquí a un año (es decir, al 10 de junio de 2007), tengo que haber escrito 37 relatos cortos, medianos y/o largos lo suficientemente buenos (convincentes, pues) para comenzar un borrador de un libro (o mejor aún: una novela). Tengo que haberme comprado una cámara decente (para mínimo, enfocar bien). Y me gustaría mucho seguir drenando mis pensamientos en este lugar. :)
Tengo 7 minutos para escribir un post. Ah, estos días están del nabo: puras carreras… Bueno, confío en que son patadas de ahogado.
En los últimos tres días he iniciado el mismo post pero no lo llego a guardar: escribo el título, elijo la categoría, escribo dos renglones y luego me interrumpen, no alcanzo siquiera a guardarlo. Espero ahora no sea así.
Jejeje, una tía nos contaba la leyenda de que cuando una calle que está muy transitada y de repente de queda sin autos y en silencio, significa que un ángel va pasando. Me gusta esa leyenda. Imagino que ahora mismo hay un ángel aquí junto a mí. Por estos cinco minutos en que puedo sacar mi lonche (olvidé mi delicioso jugo de naranja casero snif). Bueno. Rayos, he olvidado el motivo del post, así que sobre la marcha me inventaré uno.
Me provoca mucha angustia el hecho de elegir a mis candidatos en las próximas elecciones. Ni siquiera conozco a los contendientes del 50% de los cargos que deberé elegir. Sólo quisiera que ya fuera 2 de agosto y haber dejado esa decisión atrás… En mi cabeza retumban frases aisladas: “Es un peligro para México”, “O si no, cállate!”, “Él no miente”… ash! BASTA! Lo único bueno de estos días ha sido que tomé la decisión de tomarme unas vacaciones ardorosamente esperadas. Luego doy más detalles. :)
Me gustaría mucho poder escribir post totalmente intrascendentes sin sentir que les doy una sobredosis de mamuquería. Pero siempre vuelve la burra al trigo. Pero ustedes son magnánimos y me perdonan, vedá? Que lindo es saber que hay individuos allá lejos, que se interesan por las cosas pequeñas que me ocurren. Y que muchos de ellos son mis amigos. Algunos casi mis hermanos (ja! como si no tuviera suficientes) :P
Sólo por este rato, quisiera olvidarme de todo eso de lo que me angustia, de lo que carezco y dar las gracias por lo que tengo. Y los tengo a ustedes. Gracias. :*
Desde hace semanas tenía ganas de ver La Marcha de los Pingüinos, el documental francés que ganó el año pasado el Oscar de su categoría.
“La marcha del emperador” ha sido la película más exitosa del cine francés en EEUU, destronando éxitos franceses internacionales como El quinto elemento o Amelie. Al principio se estrenó sólo en cuatro salas de Estados Unidos, pero el boca a boca hizo milagros y pronto estaba superando en recaudación por pantalla a Batman Begins, La Guerra de los Mundos y otros éxitos de la temporada veraniega. La crítica nortemaricana se volcó a apoyarla. En un mes había recaudado 12 millones de dólares. (art. completo aquí)
A unos cuantos pasos de mi trabajo quedaba el local de videos, por lo que cada vez que pasaba por ahí, miraba el precioso cartel y decía: “¡El fin de semana no te me escapas!”. 36 horas después continúo maravillada. Es un documental un tanto alejado de las ideas de uno preconcibe luego de devorarse el DiscoveryChannel /AnimalPlanet. Tanto así que parece una película: planteado con un “guión” de una belleza y sensibilidad extraordinaria. Muestra a los animales en su estado natural, contando su historia de manera que casi los toma uno como humanos: cómo se reunen lejos de su elemento (el mar) cada cierto tiempo en un lugar de la Antártica (donde no hay otra forma de vida que ellos) todo para una cita de amor: todos gritando, moviéndose de un lado a otro buscando a su “alma gemela”, cómo las hembras se pelean por un galán - pues macho con pareja es macho perdido - y cómo incluso llegan a los golpes por uno. Luego viene el proceso de copulación: la ternura con la que se tocan y se dan sus “picoretes”, ahhh! sí, al saciar los instintos puede tenerse su dosis de romance ;)
Jeje, no les cuento más, recomiendo ampliamente esta película a: los amantes de la naturaleza, a los que tienen pie plano, a las chicas embarazadas, a los fanáticos de las speed dates, a los que tienen pensamientos suicidas, a los optimistas, a los ecologistas, a los que les gusta andar en grupitos, a los les gusta estar solos, a los músicos, a los militares, a los que no afinan su carro, a los que les gusta el frío, a los que no les gusta el frío, a los que tienen mascota, a los que tienen hijos, a los que tienen padres, a los que tienen hermanos, a los que buscan una razón para vivir, a los que están dispuestos a morir por una buena razón, a tí que lees esto, a los que les gustan los deportes extremos, a los que les gusta rentar películas y verlas en casita, a los que les gusta reflexionar acerca del futuro, a los que les gusta reflexionar acerca del presente, a los que quieren viajar y conocer mundo, a los que quieren encontrar el amor, a los que pueden aguantar 95 minutos (poniendo atención), a los que no tienen nada mejor que ver, a los que pueden elegir entre lo mejor (de lo mejor) para ver…
Ah, un par de cosas más: elijan la narración en el idioma original (francés), el doblaje al español carece totalmente de emoción y le resta emotividad. Y el soundtrack original (en francés) está a cargo de una chica llamada Emilie Simon: música electrónica suave y cálida. Una muy probable nueva adquisión :)
Varias páginas recomendadas:
* March of the Penguins
* El viaje del Emperador
* La Marcha…
Siempre que paso por ese lugar exacto, me acuerdo de él. Eso me parece muy extraño, porque jamás cruzamos juntos ese lugar. Inconscientemente, mi taconeo me avisa que, pese a toda la prisa que pueda yo tener, esos pocos metros merecen que vaya despacio. Y me irrito conmigo misma, no debería relacionarlo con él.
Pero ahora que me he puesto a escribir, me doy cuenta que sí. Que me gané el derecho a recordarlo donde yo quiera. O donde pueda…
¡Es que él está tan lejos! En cuerpo. En mente. En corazón.
Y esa distancia que nos separa, se llena de maleza, de botellas de plástico, de propaganda política, de heces de perro. Hay humo del escape de los carros, pintura descascarada, piedritas y autos chatarra interponiéndose entre mi mano y la suya.
En aquellos tiempos, nos unía una manzana, unos cheetos, un disco de rock de los 80’s. Juntos moldeamos un barquito de papel que aún conservo (que antes fue una sillita y una casa). A veces siento que lo extraño más que otras veces. Y lo extraño más cuando paso por esa casa anaranjada de portón blanco. Ahí, precisamente ahí, me ahogo en el recuerdo de su cabello, de sus carcajadas. De su dolor por la mujer a la que tuvo que decir adiós y que no era yo. De la tibieza de su mano sobre la mía, de sus ojos inquisidores (esa mirada que no podía sostener). De la marca de mi gloss sabor cereza sobre su mejilla a medio rasurar.
Al escribir esto, lloro y me muerdo el labio, pienso que finalmente él es feliz. Mientras estoy aquí con los labios secos, él acaricia su cuello. Mientras yo balanceo mi talón fuera de mi zapato, él la tiene contra la pared, la besa y respiran con dificultad. Siento celos de una mujer que no conozco, que me es ajena pero es personaje constante en mi vida por él. Sólo por él. Por él existe este pedazo de kleenex húmedo sobre el teclado. Por él existe también esa casa, ese portón, esas hierbas llenas de plaga y la sonrisa chimuela de un candidato a diputado federal. Pero cuando viajo en camión urbano, no existe la casa, ni el portón, ni el candidato y mucho menos él, porque mudos, de mis zapatos no aflora nada. El transporte público me salva de mis recuerdos.
O quizá a estas horas él está trabajando, se come una manzana y piensa en ella. No le interesa que yo haya soñado otra vez que hacía un camino de flores, de frutas y de frituras entre la casa de su hermana y mi casa. Quizá porque nunca le conté este y otros sueños. Él no me comprendía. Nunca se fijó en la maleza que creía entre él y yo. Conociéndolo, ignora que igual ha comenzado a crecer entre él y ella. Porque siempre, tarde o temprano aparece. A pesar de todo, eso también me pone triste.
Volvió a mí un par de veces más. Pero en realidad no lo hizo, porque nunca estuvo aquí. Sí, lo abracé, lo besé. Pero no le conté de mi sueño. A él le daba igual naranjas, guayabas, manzanas. Y yo aún me pregunto si todo esto que siento no es sólo un pretexto para justificar mis ganas de llorar…