Llevo días filosofando acerca de los blogs: ese tema me da flojera aunque contínuamente me ronde por la cabeza. Luego, tratando de encontrar la inspiración para postear algo interesante y divertido, he vuelto a fracasar así que… Sólo me agarraré a teclear espontáneamente, como usted intuye, no es algo que practique seguido (aunque parezca que escribo con las narices y al ahi se va).
Pero… si no hablo del blog tendré que hablar de mí. Y, como ya saben, de mí no hay gran cosa que decir… No soy una mujer que haya viajado mucho, que ha leído mucho, que ha vivido mucho.
Sin embargo, sí puedo decir que soy una mujer que fantasea mucho.
Hace tiempo, un compañero del trabajo me hechó en cara eso: que le doy miedo, que soy una persona muy rara. Que yo debería ser una de Los 4,400 (esa serie de ciencia ficción donde un grupo de personas desaparecidas/perdidas aparecen juntos con facultades casi sobrenaturales).
Si fuera una 4,400 me gustaría tener un poder especial, ya saben, para mejorar el futuro. Algo así como que mis cabellos transmitieran la electricidad como ningún otro conductor. O que mis pestañas fueran dardos venenosos, y como se me caen cinco cada vez que me las enchino (uy, cuidado con hacerme enojar cuando toy en la maquillada :P ) ah, pero dije que sería para ayudar a la humanidad. Cierto. Veamos… También podría pasar que cada vez que yo bostezara (justo como lo hago ahora) emitiera un pequeño pulso electromagnético. O que mi olfato fuera tan fino como para detectar cuando alguien miente. Otro que se me ocurre: que mis lágrimas tuvieran un alto poder corrosivo pero al mismo tiempo, fueran biodegradables (así me pondrían a llorar frente a la basura y como eso de la chilladera no se me da!). Juar. Cosas así. Entonces sí sería una heroína y tal vez con un poco de suerte una celebridad (freak, pero celebridad al fin y al cabo).
Esto me recuerda que mi papá me contó una historia de un conocido suyo que tuvo un encuentro cercano del segundo tipo con una serie de luces allá por el año… No, no, no quiero quemarla ahora…
Desde cuando estoy tratando de convencer a mi padre de hay que organizarnos para contar sus memorias!
Mi padre es un compendio de historias intersantísimas. Que mi abuelo le contaba, que otros le contaron. Algunas son de temática costumbrista (el México que se nos fue), otras de ciencia ficción o sobrenatural. Tengo semanas pensando en ponerlo a hablar frente a la cámara. Y luego capturar todas esas pláticas y publicarlas en formato blog. Para que se enriquezcan con los recuerdos de otros. O con las sugerencias de terceros. Oh, sí, quiero jalar a mi padre al lado luminoso de la fuerza, jejeje. Sí, podría calificar a mi papá como otro freak. Hija de friki, marthika. Ayyy, quema mucho el sol! :P
Pero me gana el sueñito y como mis bostezos no ayudan a ningún gobierno (empezando por el propio) debo dejar el post hasta aquí e irme a dormir. Como quedó, quedón, chin-chin. Mañana inicio otro round con la burocracia educativa. Deséenme suerte! :P
Snif, snif.
Sí, a todos nos llega la hora del Pandorazo. ¡Y a mí ya me llegóooo!
Bueno, igual y hay quien le llame de otra forma, yo elegí esa palabra. Como muchos saben, Pandora es un trío mexicano de mujeres que canta balada pop:
Surgidas en 1985, su primer disco, titulado Pandora, marcó el debut del grupo en el mes de junio, en el prestigiado programada de televisión Siempre en domingo, conducido por Raúl Velasco, donde surge el éxito “¿Cómo te va, mi amor?”, que triunfó en toda América Latina y las colocó en un sitio privilegiado de ventas y popularidad a nivel internacional… [Nota completa aquí]
Mis noches de niñez las dormí escuchando “Como una maripooosa… volando hacia la libertad… como una maripoosaaaa-a-aaa”. Ja! Mi hermana mayor era fanática de esos grupos ochenteros (tenía la edad). Por eso, cuando crecí y comencé a ir a las discos me dije que aquel tipo de música era para rucos. Cuando el antro fue la normalidad en mi vida, una de esas noches en que regresé a casa y estaba acostada sin poder dormir, con los oídos todavía llenos de eco, pensaba que el día que ya no me gustara salir a bailar, estaría dando el pandorazo.
Ese día llegó el sábado pasado. :(
Después de cinco meses sin salir a bailar con mi bolita, me convencieron porque una de mis primas iba a tocar (es bajista!! ajá estoy orgullosa de ella!). Así que fuimos a la “reapertura” del otrora único antro. Bambú, el grupo donde toca mi prima, tendría su presentación…
Me gustó mucho el ambiente: tocan covers de rock en español, lo típico, pero… chido… [ya mencioné que mi prima es la bajista?? :P ]. Bueno, pues, ya soy fan, canté, aplaudí, ovacioné, jajaja, me divertí mucho.
Lamentablemente sólo tocaron poco más de una hora, y luego entró al quite el DJ.
Huy, ahí sí me entró la aburrición. Es que si no ponen reggaeton durante hora y media, creen que la gente no bailará. >:(
En fin, total que comencé a aburrirme y pensé que tendría que tomar medidas extremas si quería permanecer despierta en mi silla o de lo contrario me amarrarían a ella (para no hacer osos y me confundieran con una borrachita) Ja! Ya que todos los demás parecían muy divertidos y yo no quería estar con mi carota.
Lo único que se me ocurrió fue comenzar a contar (dentro de mi cabeza y muy despacito): 1, 2, 3, … 55, 56…
Cuando llegué a 200, pensé que esto iba para largo. Al 500 pensé que esto era una locura pero que no se me ocurría otra cosa mejor (para entonces el duranguense había remplazado al reggaeton como el ritmo de la noche). Yo abrigaba la secreta esperanza de no tener que haber llegado al 750, pero el 751 llegó y se fue…
Por fin, debo haber puesto una cara de monstruo para el 932 porque mi hermano (el conductor designado) sentenció… Ya vámonos, no? Y como su palabra es ley…
Llegué a casa, me acosté, y ya cobijadita y con la cabeza aún retumbando por el eco de Yo me quedé sin nadien me dí cuenta con tristeza que había dado el pandorazo.
Un momento… dije con tristeza?
No, no es tristeza… es… con resignación. :)
Mis viejos amigos de El Peor Blog (y supongo los nuevos también, que poco a poco voy conociendo), invitan a todos (incluso a mí, jejeje) a la segunda edición de su Peor Blog and Fiends Party en la ciudad de León, Gto.
La primera fue realizada en agosto del año pasado, lamentablemente no pude ir pero ¿quéee creen? ¡Por nada me la perdería esta vez!

La cita es el próximo sábado 8 de abril partir de las 3 4 pm y hasta que el cuerpo aguante. El punto de reunión será “El Mezquite” un bar cerquita del Rodeo Bravo.
Están invitados todos los lectores de El Peor Blog, LFX y todos los demás (bloggers y lectores, Blogstars abstenerse). Claro que hablaremos de blogs… pero también de otras cosas, beberemos, cantaremos, algunos haremos el ridículo pero seguro será algo muy divertido. Será interesante conocer a las personas que hay detrás de todos esos post y fotos. Porque al final de cuentas, de eso se trata todo: del trato entre personas. :)
Ahora sí, ese par de Bloodymaries no se me escaparán!
¡Allá nos vemos! :D
UPDATE:
El Mezquite Antojitos & Bar
Boulevard Campestre #58 Col. Casablanca
León Guanajuato.
La hojita de laurel estaba en el fondo de mi plato.
Una cucharada tras otra, consiguió escapar de mi paladar. Pero las zanahorias, las papas en trocitos, la carne molida, esas no fueron tan afortunadas.
Me tocaron dos hojas de laurel. A mi madre le encanta hacer la comida muy condimentada. Nuestros estómagos ya no son lo que eran y lo están comenzando a resentir. Pero hoy me vale gorro todo y disfruto mi comida. Una de las hojas está muy grande, así que no es hoja, es sólo un trozo. La saco de mi plato.
Veo las gotitas de grasa y pienso en lo que han sido estos días. En mis ataques de histeria, de ansiedad. En mis derroches de optimismo. En mis esfuerzos por sacar adelante el trabajo. En que le caigo gorda a un par de mis alumnos temporales, no logré borrar la imagen de ineptitud que desde la primera vez, se formaron de mí. Pero pese a todo, el grupo se organiza y este viernes, a modo de despedida, me regala un precioso bolso color zanahoria. Un día de estos lo estrenaré.
Doy bocado tras bocado pensativa. Una de mis mejores amigas volvió a olvidar invitarme a su fiesta de cumpleaños. Ella sabía que yo no iría, pero… debió invitarme. En que la otra está pasando por una crisis amorosa y yo aquí pensando en mi comida y no en terminar pronto de una vez y llamarle para decirle los argumentos que ella me repitió hace tiempo. En que no tengo idea donde quedó mi bicicleta fija, ¡Ah! como se nota que olvido la disciplina con singular facilidad.
De pronto, regreso al presente: la hojita de laurel está en mi cuchara. Yo la miro y suspiro. Me reprendo por desperdiciar mi precioso tiempo en filosofar acerca de una planta aromática. “Vas para adentro, querida” pero cuido que se quede en mi paladar. Está pegada. La saco y la veo. Es pequeña y tierna. Me gusta su textura sobre mi lengua.
Yo tengo la idea de que saboreo una hojita de laurel. Pero no se me ocurre pensar si es el laurel quien me saborea a mí…
Si las ilusiones volaran, yo las perseguiría… matamoscas en mano…
Si las flores pudieran hablar gritarían ¿Y a tí que pex?
Si el perro es el mejor amigo del hombre… esa, la muy perra, seguro es su amante.
Si las mariposas son libres… yo pensaría que obtuvieron un amparo.
Si el amor es ciego, solicito clases de Braille.
Sé lo que hay dentro de tu corazón.
Ya no me tienes miedo y a mí el dolor ya se me está quitando.
Yo venía volando muy a gusto, cuando comencé a sentirme extraña. Los cabellos me crecieron de repente, me envolvieron, me hicieron visible, eran muy pesados. Me desplomé sobre lo que quedaba de un cuarto de adobe.
Casi en seguida me di cuenta que esto había sido un accidente. No tenías planeado atraparme.
Llegaste corriendo, con los ojos desmesuradamente abiertos y la boca seca. No creías que cosas así existieran, pero me tocaste para asegurarte que yo era real.
Yo debí haber gruñido, maldecido, vomitado blasfemias. Pero no quise. Eres casi un niño.
Había cosas que amortiguaron la caída: ropa vieja, algunas cazuelas, pastura. “Suéltame.” Susurré. “El rastrojo me pica.” Tus perros no dejaban de ladrar y yo tenía que gritar. De coraje. De miedo. Si hubieras querido, podrías haberlos arrojarlos sobre mí, herida yo no tendría ninguna oportunidad. Creía haberme quebrado un brazo y de mi nariz manaba sangre.
Tus ojos ingenuos me negaron cualquier respuesta. Pese a todo seguiste rezando. Tampoco soltaste las tiras de ixtle, trenzadas, anudadas distraídamente hacía un momento, mientras me mirabas sin verme.
“Suéltame. Si me dejas ir no te haré daño.” Luego arrojé mi mejor oferta con la voz más melodiosa de la que fui capaz. “Pídeme lo que quieras, yo te lo daré”. Comenzaste otra avemaría mientras apretabas con más fuerza la trenza de ixtle y yo emitía un gemido.
Te calé. Me calaste. Pasaron unos segundos. Luego hiciste algo insólito: sacaste un viejo trozo de tela de tu bolsillo y me lo arrojaste. Yo lo tomé y me limpié la sangre. Comencé a moverme, me di cuenta que no me quebré ni un hueso, ni nada. Con la mayor dignidad de la que fui capaz pese al dolor, me limpié la cara, segura de que mis ojos verdes te deslumbrarían. No dijiste nada, pero sentí el efecto que causaron en ti.
Luego de santiguarte, te acercaste precavido y comenzaste a zarandearme. Te digo que no es necesario que me arrastres. Que aún puedo ponerme de pie y comencé a hacerlo. Te sorprendiste al verme. Seguro tus abuelas te llenaron la cabeza de ideas sobre nosotras. Que éramos feas. Que éramos viejas. Que estábamos malditas. Que hacíamos daño. Yo estoy toda cubierta y enredada en mi propia madeja de cabellos y sin embargo, siento algo de pudor y trato de cubrirme… Te escucho terminar por enésima vez el Credo.
Avanzamos unos pasos hasta la casa grande. Con voz nerviosa me pides que me siente a un costado de la entrada principal. Sé que esperas que alguien, quien sea, llegue. No sabes si te voy a lastimar, si voy a invocar al maligno, si me transformaré en un animal. Tú me miras de reojo, yo te miro profundamente. Y los perros están echados a la sombra y nos ignoran.
Los minutos pasan aprisa, estás espaciando demasiado los rezos. No decides aún que harás conmigo, si aceptarás mi oferta.
La noche cae y yo me siento cada vez más ligera. Pero tienes ojos hermosos… No quiero escapar de ti.
Estoy de mal humor y que?
A un lado de mi escritorio, acabo de colocar un archivero que me tapa un buen trozo de luz que se colaba por la ventana. Me librará de mucho reflejo, pero ahora siento que hay alguien de playera amarilla atrás de mi, casi lo veo de reojo. Pero volteo y no hay nadie. Estoy sola con mi conciencia… :S
En esta última semana he viajado más kilómetros que en todo el año pasado.
Mientras todo mundo planea sus proximas vacaciones, yo planeo (o hago como que planeo) como sobreviviré a lo que viene.
Ah, si tan sólo fuera un poco menos sensibilera ymás práctica! Mi vida sería mucho más consistente, no tendría que dejar este rastro como de babosa…
Y sí, pienso en todas las cosas positivas: mi nueva sobrinita, que la caída del martes no haya tenido consecuencias graves (mas que un tobillo lastimado), mi nueva sobrinita, mi nueva sobrinita…
Me siento cansada, aburrida, infantil.
Hipersensible, sí… Por las hormonas? No creo. Pero por si las moscas no me toquen ni el codo, porque lloro, eh?
Quisiera poder escribir de manera fluída como mucha de la gente que admiro. Como la idea que comenzó en el primer párrafo se complementa con el segundo, mismo que abre una nueva posibilidad para el tercero y así sucesivamente. Y que la última línea se vea ligera, de manera que cierre con maestría un post. Que presente una exposición de los pensamientos de manera nada forzada, casi como si lo escucharas hablar.
Pero no, aquí me tienen escribiendo un párrafo, quince minutos después otro, veintiocho minutos después uno más, sin que haya coherencia.
Deteniéndome para releer una y otra vez lo que escribir y aún así creer que es basura. Que debería poner esto en Spaces.
No, esa línea que ya no se lee, no debía ir, por eso la borré.
Ja! A esto le llamo pensar y escribir al mismo tiempo.
No, hoy no tengo ganas de nada agradable. No quiero guiñar ojos, ni sacar la lengua, ni pegar saltitos al caminar cuando nadie me ve. Bueno, ahora mismo siento ganas de rascarme las orejas, pero… la gente me puede ver. Agghh! Sólo quiero que este día acabe de una vez.
Ya dejé este post marinando aquí. Me voy a poner limón sobre la vida de otros…
P.D. El chico de la playera amarilla me sigue acosando… Buuh :S