Varios bloggers han escrito las rarezas con que llenan sus días. Yo me devané los sesos analizando mi comportamiento y no creo que sean cosas muy extrañas, por eso las he aderezado con rollo mareador. Siga leyendo bajo su propio riesgo (de bostezo):
1. A este dedito le dio un ataque. Cuando despierto y tengo un par de minutos para quitarme lo modorro, no acostumbro estirarme. Imaginen que hay una chica que fue atropellada hace cinco años y quedó paralítica. Pasa sus tristes días en un hospital para ricos, cuando un día conoce a un joven doctor que ha estado innovando técnicas en el área de la columna que la chava tiene afectada. Bueno, se conocen, se gustan. Él la opera y luego de la operación, con los padres de ella, varios médicos, enfermeras y el doctor y la enferma, se reunen a ver los resultados. Una vez que le quitan los puntos y las vendas, el doc le pide que trate de mover los dedos. Todo mundo está expectante. Ella se concentra, se muerde un labio y el dedo gordo comienza a moverse. Se oye un sollozo lejano (es la madre). Luego, con fuerza, mueve los dedos como abanico, como si tocara el piano. Todos lloran, se abrazan, y ella solo murmura gracias al doctor que la mira con ojos de satisfacción.
Pues de la escena anterior yo… Nada de eso ocurre, sólo el movimiento errático, enfático, entusiasta de los dedos de un solo pie, que siempre tengo que sacar de entre las cobijas y agitar vigorosamente. Como celebrando que puedo caminar, cada día, todos los días. :)
2. Música para saborear. Hay muchos momentos en mi vida en que lamento ser una ignorante de la música. Uno de ellos es cuando se oye que por la calle va pasando el camión de los helados. Desde que tengo memoria utilizan las mismas canciones y desde entonces me dan ganas de bailar con pasitos de niñitos sin coordinación, esa música sencilla pero hipnótica. Si tan sólo supiera escribir música les diría cuales canciones son, porque con Tán-tántan, tán-tantan, tarántararantarán no me van a entender. Por esa misma razón no tengo modo de conseguirlas en la red (nadie sabe como se llama cada melodía, es llamada genéricamente música de los helados). Ajá, cada vez que las oigo, me dan ganas de bailar, de esa forma vacilante que tienen los niños pequeños, de balancearse a un lado y al otro, de mover a un lado un pie mecánicamente, seguido por el otro igual de tiesesito. A veces, cuando voy caminando en la calle, tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no balancear mi cabeza y obligar a mis pies a ir uno frente a otro, y no al lado o para atrás… :P
3. Apestosas Lágrimas. A muchas personas las hace llorar la cebolla. Eso no es raro. Pero sucede que yo tengo hiperdesarrollada la glándula lagrimal, entonces, hacerme picar cebolla es ponerme a sollozar. Odio eso, pero lloro mucho o se me irritan horrores, aunque me ponga lentes o que las cebollas estén fresquesitas. Cuando la vea partir(se) voy a llorar. Snif.
4. Espejito, espejito. Soy una mujer que no se fija en los traseros. Ni siquiera en el propio. Prácticamente todas las mujeres al estarse arreglando suelen desperdiciar preciosos minutos en estarse viendo el trasero en el espejo. Yo no. Ya sé de qué tamaño está. El tacto puede decirme si la blusa quedó dentro o fuera del pantalón o si el cinturón entró en todas las presillas. No necesito verlo. Lo confieso, quizá le dé una ojeada… igual que a las mangas por si no están derechas o no hay arrugas en la parte interior de la campana de los jeans. Insisto: más de tres segundos es desperdicio de tiempo.
5. Sólo está mi almohada. Siempre, siempre, tengo que dormir abrazando algo. Sea mi almohada, al Sr Perez, un suéter, el extremo de las cobijas y mantas. Lo que sea, pues no sé donde colocar mis brazos al dormir. Me estorban. Si fuera maniquí me los quitaría y los dejaría colgados a un lado de la cama. A veces pienso que los utilizo como mi ancla al mundo real antes de perderme en el ensueño. El resto creo que soy una desquiciada y que debería dormir con una camisa de fuerza. Juar juar.
1,2,3,4… Probando, probando… (si estás leyendo esto en Bloglines o algo similar, pega carrera al blog).
¿Y bien? ¿Qué tal?
Precioso ¿verdad?
Nuevamente, diseño exclusivo de Sosa ( me encantó, g r a c i a s! ) :*
Y para los que no sabían que también le hago a la fotografía (y me sobra valor para publicarlas)… pueden observarlas en la animación de la derecha. Si alguna les gusta, sólo cliqueen para verla en grande. Se los agradeceré, también allá mis visitas son bastante discretas.
.COM!
Con gusto, también les aviso que ya pueden accesar a este lugar de la manera más sencilla, escribiendo en la barra de su navegador favorito el nombre de este blog seguido de .com o sea: lafamosax.com
Desde ya pueden opinar sobre el diseño, sobre el contenido o sobre los osos polares que parecen en Lost.
Y ya no quiero decir más: esta vez quiero que “mi físico” robe toda la atención. Se lo merece ¿No? ;)
Releyéndome, me doy cuenta que los últimos post despiden un aroma a Rositafresita - buena onda, que me provoca ciertas náuseas… Mira que mandarles beso a los burócratas! Puaj! Me justifico pensando que fue por la época navideña. Oigan! Existe gente que piensa en el suicidio! Así que mal, mal, no me ví :P
Pues, estoy con las ganas de postear algo, pero francamente no se me ocurre nada… No se nota, verdad?
Y luego está el asunto de los fríos nocturnos… Mi compu no está en mi habitación, por lo que paso las de Caín a causa del frío cuando decido conectarme por las noches-madrugadas. Y como el frío es mi kriptonita, prefiero pies calientes a hipotérmicos. Como buenas leyes de Murphy, los mejores post se me ocurren cuando estoy debajo de mi confortable K2 de cobertores y cobijas. Y ¿Quién podría levantar semejante mole? :P Peor aún, quien querría? Jejeje
Oh, sí, enero no es el mejor mes para gente como yo.
Este es uno de esos post que me siento reacia a publicar. Quisiera poder tener cierta gracia para describir estos días. Dejar que flujera la historia del post de hoy. Pero hoy no hay historias.
Ahh, sí… Una pequeña. Minúscula.
Lo acepto.
Me gusta el repartidor de las sabritas.
Jijiji.
Se llama Jaime y debe tener unos 32 años.
Soy una bruta y no me he fijado en el detalle más importante: si trae anillo de matrimonio.
Jejeje, bueno, no importa, es chido volver a sentir ese juego de miradas. Igual y es mi imaginación, aunque también puede ser que el tipo sólo se me quede mirando porque yo me le quedo mirando, juar juar.
Pero hacía mucho que no padecía la desagradable sensación del golpe en el plexo solar cuando veo que llega. A veces me quedo sin el golpe porque estoy ocupada y lo atiende alguien más. Pero, sí, me parece muy agradable topármelo de ves en cuando.
Hace un rato, a la hora de la comida, andaba yo de compras. Me lo encontré tres veces, pero ninguna me animé a saludarle. Soy algo tímida.
That’s all.
Ah, cierto, les debo un post sobre el día de reyes. Será otro digno ejemplo de lo que uno encuentra regularmente aquí (con lo que otros llaman elegantemente “mi estilo”). Así que será otro post prescindible.
Estaré el fin de semana totalmente desconectada. Mañana es la boda de mi amiga Esthela. :)
Me compré un lindo vestido y el pastel tendrá un sabor delicioso. Bailaré alguna que otra balada y nos retiraremos temprano a casa (será en una comunidad como a 40 km de Sanfe). Pero sé que Esthela y su flamante esposo son felices. Sus familias están muy contentas y tienen muchos planes. El matrimonio es una colina desde la cual podrán tener - juntos - una perspectiva de la vida mucho más amplia…
Sí, me alegro tanto por esta boda! :)
Ey!
Sólo para saludar y enviarles mis mejores deseos para el año que recién comienza.
Yo sé que está quemadísimo eso de que “Este es nuestro año” pero… saben? Realmente siento que así será. Y lo mejor de todo es que trabajaré mucho para que así sea. :)
Mientras tanto, dejo este espacio para recibir sus cartitas de Día de Reyes.
Compártanme algún deseo material y otro espiritual que tengan para el 2006. No puedo asegurarles que NO se los traerán, así que… cuidado con lo que desean. ;)
Romina Suárez Campos (Celaya, Gto., 1969) presenta en “Maratón a la mexicana” (134 pp, $108.00, Ed. Cotillón) su debut como escritora luego de un recorrido exitoso por el periodismo policiaco, de donde emanan esta serie de cuentos “basados en hechos reales” sobre el comunmente llamado Maratón Guadalupe-Reyes (periodo que comprende del 12 de Diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, al 6 de Enero, Día de Reyes).
Suárez Campos, emanada de la carrera de periodismo por la Universidad de Puebla, relata “… Los mexicanos somos gente que buscamos cualquier pretexto para organizar fiestas, para convivir y reafirmar nuestra mexicanidad. El antecedente directo de este libro es la historia de Juan Pedro, un paramédico voluntario de la Cruz Roja que durante la noche del 26 de diciembre de 1997 vio nacer y morir a una docena de personas de las maneras más extrañas y curiosas y que lamentablemente, por la inconciencia de un conductor ebrio exactamente dos años después, perdió la vida”.
Otro relato delicioso es “En sus marcas, listos…!” acerca del tradicional “Chàliec Rally”, organizado desde hace 21 años por la familia homónima durante el último domingo de diciembre en la colonia Pedregal de San Angel, donde participan prominentes integrantes de la sociedad capitalina por un premio de $100.00 dls en efectivo y la oportunidad de organizar la siguiente edición.
Así, entre emergencias, luces de bengala, alcoholímetro y racimos de uvas, “Maratón a la mexicana” brinda un pequeño homenaje a todas esas anécdotas, terribles y esperanzadoras que se entretejen durante las festividades de Navidad y Año Nuevo en el México Contemporáneo.
[ Post inspirado en RADAR: El amigo invisible, vía Historias de Navidad en El Forastero. Ojalá les haya gustado y les hayan dado ganas de comprarlo… bueno, cuando se escriba ;) ]